En 2018, la conocida empresa de moda
Dolce & Gabbana lanzó una campaña basada en tres spots publicitarios para
promocionar su desfile “The Great Show”, que iba a tener lugar en Shanghái. En
estos videos se veía la imagen de una modelo china intentando comer platos de
comida italiana usando palillos, cosa que le resultaba costosa y casi
imposible.
La población china se sintió
humillada tras la publicación de los videos, tachan la campaña de racista e
irrespetuosa con su cultura, por lo que comenzaron a emitir una campaña de odio
y rechazo hacia la marca, la cual comenzó en redes sociales, y trascendió hasta
la cancelación del gran desfile que iba a tener lugar en el país, tanto por el
rechazo de los consumidores, como por las modelos y trabajadores que negaron su
participación. A su vez, los consumidores se boicotearon contra la marca,
haciendo que sus ventas descendieran considerablemente, cabe destacar que
muchos comercios retiraron los productos de la marca de sus estantes. Debemos
tener en cuenta que en China se consume un tercio de la moda de lujo global,
por lo que repercutió de manera considerable en las cuentas.
Una de las “bombas” de la crisis, es
el rechazo que creo la propia modelo Estelle Chen hacia el spot, publicando en
su cuenta personal de Instagram y mencionando directamente a la marca: “No aman
a China, aman el dinero”. El hecho de que ella misma emitiera el mensaje de
odio, empeoro la situación.
Los dueños de la marca, Domenico
Dolce y Stefano Gabbana, gestionaron en primera persona esta crisis de marca.
Publicaron un video para emitir el comunicado en sus perfiles oficiales,
tanto a nivel personal como al de la
propia marca, pidiendo disculpas a la población china y explicando que no eran
sus verdaderas intenciones, que son conscientes de su error y no se volverá a
producir nada similar. Hasta el momento han conseguido pasar desapercibidos y
no cometer errores similares.